El Pecorino Toscano DOP es un queso italiano que obtuvo la Denominación de Origen Protegida el 2 de julio de 1996.
Los orígenes del Pecorino Toscano DOP se remontan a la actividad pastoril de los etruscos y romanos que, para responder a la necesidad de conservar un alimento de gran valor nutritivo, perfeccionaron el arte de la caseificación.
Los etruscos fueron los primeros en utilizar cuajo vegetal y en producir formas de gran tamaño adecuadas para alimentar a las familias durante largos periodos.
Algunos testimonios lo describen como uno de los quesos más apreciados en los banquetes de Lorenzo el Magnífico.
En el Manuale del Pecoraio, un vademécum para pastores y agricultores publicado en 1832, Ignazio Malenotti rinde homenaje al Pecorino Toscano DOP. Además, por primera vez hace referencia a dos calidades de cacio (como se llamaba antiguamente): uno fuerte y ligeramente picante, y otro dulce. La diferencia radica en que el primero se obtiene coagulando la leche con cuajo, mientras que el segundo se obtiene con la flor de la alcachofa silvestre, llamada presame.
El reglamento establece todas las fases de producción, desde el ordeño de la leche, que debe ser exclusivamente de oveja y procedente de las zonas de origen (Toscana y algunos municipios limítrofes de Lacio y Liguria), hasta la maduración.
El Pecorino Toscano DOP fresco es un queso joven, ya que su maduración es de un mínimo de 20 días hasta 45/60 días. Solo se utiliza cuajo de ternera y la salazón dura solo un día. El sabor de este queso tiende a ser delicado; en su sencillez, satisface incluso a los paladares más exigentes. La combinación entre tradición y tecnología moderna permite obtener un producto de excelencia, con una pasta irresistiblemente suave y dulce que recuerda a la mantequilla y al heno. No hay que dejar de probarlo.